NUESTRA ESPIRITUALIDAD
Las Hijas de la Misericordia, constituimos una “Basílica viviente, de humilde arcilla humana, crepitantes de fe, plenas de esperanza, capaz de amar de veras y de espíritu ansioso de santidad”, para dar Gloria a Dios y a la madre de las Misericordias. Vivimos la espiritualidad de comunión y misericordia, en sencillez, penitencia y alegría. Nos cristificamos por el amor en pobreza, castidad y obediencia. Como comunidad nacida del amor a la Virgen María, profesamos un amor profundo a la Madre de las Misericordias, y de ella aprendemos y vivimos la entrega plena al proyecto de Dios, la oración y contemplación de la Palabra, la apertura a los signos de Dios en la cotidianidad de la vida y la disponibilidad al servicio evangelizador. ESPIRITUALIDAD DE COMUNIÓN Y MISERICORDIA La Misericordia es una exigencia profunda del amor. En este momento histórico en el que la sociedad y el hombre se caracterizan por la indiferencia, el individualismo, el secularismo, la violencia y la deshumanización, es urgente crear nuevas formas de evangelización que permitan presentar y sentir a Dios como Padre de Misericordia, Padre que reconcilia, perdona, reconstruye al hombre y la da la posibilidad de una auténtica vida. Nosotras, mujeres consagradas, sentimos el reto de construir desde una profunda experiencia de Dios, una cultura de la Misericordia, que muestre la verdadera dimensión del amor, que reconstruya al hombre y le devuelva el sentido de la vida. Desde la Misericordia, construimos una nueva sociedad, basada en los principios evangélicos de la comunitariedad, la solidaridad, la justicia y la esperanza ESPIRITUALIDAD MARIANA María es el “lugar” más adecuado y oportuno para la revelación de la Misericordia y la ternura de Dios. Es la hija del Padre de las Misericordias; es la Madre de Cristo, Misericordia encarnada; es el Sagrario del Espíritu Santo, amor divino y misericordioso. De ahí que puede decirse que María refleja el rostro materno y misericordioso de Dios y también el rostro materno y misericordioso de la Iglesia. Ella es después de Jesús, el símbolo por excelencia de la Misericordia. A esta Madre, Hija y Mujer de la Misericordia, es a quien nosotras nos consagramos. De ella llevamos el nombre, y aprendemos a experimentar la Misericordia de Dios en nuestra vida, y con ella proclamamos la Misericordia ante un mundo cada vez más necesitado de la presencia humana y tierna de Dios. Como Hijas de María, Madre de Misericordia, hacemos presente con nuestra vida y evangelización el Rostro Materno de Dios, su amor y ternura en humanidad cada vez más sufriente y alejada de El. El día que iniciamos nuestra vida religiosa, decimos a María llenas de alegría: “Venimos a consagrarnos a vuestro amor y servicio para trabajar bajo vuestra protección en la glorificación de la Santísima Trinidad, en nuestra santificación personal, en la dilatación del Reino de Cristo y en la salvación de todas las almas”.
PREVEM PEMIS GALERIA IMAGENES LAICOS VOCACIONAL Hijas de Nuestra Señora de las Misericordias "Si en Dios quieres vivir, en su Palabra y en tus hermanas lo haz de DESCUBRIR"
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